
Pero como lo recuerda un adalid de dicha gesta, el ex estudiante de Derecho Alejandro Grüning Rosas,
Dice Alejandro Grüning Rosas, “La universidad litoralense no surgió a la vida nacional, artifisiosamente, ni por magia personal alguna” (…) “Como ninguna otra universidad argentina, ella surgió desde las filas del pueblo, desde el corazón mismo de la vida democrática y liberal, sin mezquindades localistas, libre de la pesada influencia de intereses creados y de tendencias ultraconservadoras” .
Ciertamente, un movimiento social de carácter liberal, progresista, laico y cosmopolita estuvo detrás de la campaña estudiantil, decidido a avanzar sobre el espacio de poder que representaba la educación oficial y hacerlo a través del ímpetu juvenil. Compuesto por instituciones y colectividades de inmigrantes, por agremiaciones y asociaciones culturales y obreras libres de la autoridad eclesiástica. Algunas de estas entidades fueron: De Santa Fe: Centro Provincial de Libre Pensamiento, Sociedad Unione e Benevolenza, Sociedad Francesa Filantrópica, Sociedad Española de Socorros Mutuos, Logia Armonía, Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, Sociedad Progresos Urbanos, Biblioteca Popular Progresos Urbanos, Biblioteca Popular Mariano Moreno, Sociedad Educación y Ciencia, Asociación Argentina de Telegrafistas, Círculo Napolitanoo “Universidad Nacional del Litoral – Paraná, Rosario y Santa Fe –“. Aquellas cuatro palabras, reúnen las metas de la lucha estudiantil y las aspiraciones de la nueva sociedad argentina en vías de nacionalización y democratización.
Eran los nuevos actores de participación política y ciudadana que hallaban aquí no sólo la solución a una efectiva demanda de estudios superiores en la región, sino la sustancia germinal que impulsara un proceso más general de movilidad política y social y un espacio donde expresarse ideológicamente. Por ello, con una investigación más profunda de los ideales que movilizaron a aquellas entidades cívicas a comienzos del siglo XX, se podrá reconstruir seguramente la verdadera significación social y cultural del proyecto.
En el extremo opuesto, las reacciones adversas cerraron el arco social afectado por el proceso. El conservadurismo y tradicionalismo no sólo combatió al interior de la Universidad existente, reprendiendo a los alumnos díscolos, sino que se expresó a través de sus instituciones más representativas, como el Club del Orden, el Ejército y la Iglesia. Recuerdan las crónicas varios incidentes entre reformistas y conservadores, como aquella negativa del obispo Boneo a que entrara en el templo, durante un tedeum del 25 de mayo, la bandera argentina de la “Unión Universitaria” . O el de mayor escala, enfrentamiento entre los manifestantes del mitin convocado por la Federación Universitaria de Santa Fe el 28 de mayo de 1919 – el autodenominado “mitin de la chusma, una de las mas imponentes manifestaciones públicas que hubiera visto la ciudad de Santa Fe” - y un grupo de personas apostadas en el Club del Orden y apoyadas logísticamente por oficiales del Batallón 12 de Infantería. El clima imperante queda manifiesto en las siguientes líneas de las correspondencias entre el Dr. Raúl Villarroel y Alejandro Grüning Rosas:
....“Los Frailes y oligarcas están en baja, por más que la “Liga Patriótica” y la colecta clerical actual hacen suponer que la lucha será recia”….
…“Es hora de que los hombres realmente demócratas empiecen a gozar de alguna influencia en las cuestiones públicas y en especial de la enseñanza superior. Todo está mistificado por esa maquiavélica conjura de frailes, oligarcas, millonarios y prensa conservadora, y el actual gobierno demuestra un verdadero valor al tratar de derribar ese andamiaje, apuntalado para peor por la ignorancia de las masas”…
…“Nosotros cavamos un poco los cimientos y ustedes han llevado a cabo la obra de la nueva Universidad de Santa Fe, que yo espero ha de triunfar definitivamente a pesar de los vientos furiosos que todavía la combaten. Como estudioso que soy de la Ciencia Social, comprendo toda la trascendencia de esa renovación para el advenimiento de la verdadera Democracia, aunque creo que habría que completarla desalojando a los mercaderes del templo, de todos los templos profanados (tribunales, diarios, etc.) Sin embargo, usted comprenderá como yo, pues como estudioso que es, ha de haber dejado ya a un lado las despistadoras y extraviadoras ilusiones maximalistas, pues esto sólo puede hacerse despacio...aunque no tampoco tan despacio que permita a aquellos rehacerse. Que es lo que están tratando con la gran colecta, etc.” …
Otros cuatro planos componen el “campus” en el que se debate el proyecto de la Universidad Nacional: el de las oficinas técnicas de los estados Provinciales de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes; el de intelectuales convocados o allegados al debate; la prensa escrita y el Congreso Nacional. Mientras que en los tres primeros, se observa un nivel significativo de acuerdo y apoyo a la iniciativa, es en la Legislatura Nacional donde aquellas tensiones manifiestas en el ámbito social, tienen su eco. Seis largos años separarán a los planteos iniciales de los Diputados Nacionales Pesenti y Rodríguez en 1913 y la definitiva sanción de la Ley de Creación en el Senado, el 27 de agosto de 1919. La crónica del debate parlamentario es larga y accidentada, pero en síntesis pueden interpretarse dos tendencias: de un lado los que deseaban la pronta sanción del proyecto impulsado por el Comité Pro Universidad y las agrupaciones estudiantiles cada vez más organizadas en centros y federaciones y con un ímpetu poderoso desde el Primer Congreso de Estudiantes Universitarios en Córdoba (1918), es decir, quienes levantaban el ideal de una nueva universidad “regional por su organización, pero nacional por su amplitud y proyecciones”; del otro, aquellos que obstruían o dilataban dicho objetivo con proyectos de menor alcance y distinto tenor, como una Universidad Nacional circunscripta a la Provincia de Santa Fe o simplemente el reconocimiento de los títulos de la Universidad Provincial. Entre estos últimos había auténticos opositores políticos e ideológicos y circunstanciales adversarios de gobierno, como los socialistas quienes objetaban la “universidad de las siete cabezas”
(Alejandro Grüning Rosas. Creación de la Universidad Nacional del Litoral -crónica retrospectiva- 1940).
A través de las distintas crónicas y memorias de los acontecimientos que derivaron en la creación de la Universidad Nacional del Litoral, se puede reconstruir, con elocuentes testimonios, la decidida batalla del liberalismo democrático por la secularización y nacionalización del sistema educativo argentino. Cómo, desde sus cuadros sociales, políticos, intelectuales y periodísticos, aunó esfuerzos para refundar sobre nuevas bases la institucionalidad del país, para lo cual los ámbitos de formación universitaria tuvieron un primerísimo valor. El Dr. Manuel Menchaca – ex gobernador de la Provincia de Santa Fe y tenaz militante del proyecto – recuerda, por ejemplo, el clima de efervescencia cultural que ponía en disputa a ciudades como Santa Fe y Rosario, y por cuyo estímulo modernizador irrumpió en la primera la acción de un “Comité Popular” que desde 1906 enfrentó la hegemonía del tradicional Colegio Inmaculada Concepción en la formación de cuadros dirigenciales y profesionales, logrando la fundación de varios centros educacionales oficiales y laicos (el Colegio Nacional, la Escuela Normal Mixta, la Escuela Industrial, la Facultad de Farmacia) proyectándose luego a la reforma de la existente Universidad Provincial. Se trata de un grupo militante que trasciende la Provincia y alcanza a las vecinas Entre Ríos y Corrientes en razón del intercambio permanente y de larga data que existía entre los jóvenes estudiantes de una y otras; vinculación de la que surgen aquellos que con eficaz irreverencia movilizaron los aquietados escenarios de la vida intelectual y política, instalando en el discurso y en los hechos nuevos sujetos y nuevas realidades. En Entre Ríos: Pedro E. Martinez, Miguel Laurencena, Antonio Sagarna, Enrique Perez Colman; en Rosario: Víctor R. Pesenti; en Santa Fe: Raul Villaroel, Miguel Piedrabuena, Manuel Francioni, Francisco Vitale, Gastón Champion; en Corrientes: Bermudez y Solari.
"El hecho sólo de habernos rebelado es un triunfo. Santa Fe no lo esperaba. Cuando hablamos de algo así como probable levantamiento, se deshizo la idea ante la risa de los incrédulos o el largo bostezo de los indiferentes. Ahora nadie nos discute el gesto. Santa. Fe nos mira y nos admira, y la república entera ha respondido espontánea en inequívocas pruebas de adhesión. Es que tenemos la sinceridad de pensar y decir que en este momento representamos la tendencia sana de la reforma efectiva. Lo repetiremos siempre: luchar por un estatuto es pobre aspiración. Nosotros pretendemos futurizar nuestra obra; bregamos por el despertar de un pueblo y el advenimiento de una nueva universidad."
(Palabras de Pablo Vrillaud, 15 de Mayo de 1919).
Walter Musich
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“Patria, ciencia, trabajo y libertad”
...es el slogan que encabezó la circular de la Federación Estudiantil de Santa Fe del 18 de julio de 1915, en la que por primera vez se utilizó el denominativo “Universidad Nacional del Litoral – Paraná, Rosario y Santa Fe.